Un lugar seguro
Suscríbete Gratis Hoy, mientras caminaba por un sendero en medio de la naturaleza, encontré un pequeño pájaro luchando en el suelo. Algo le había sucedido a una de sus alas. Lo levanté suavemente entre mis manos. No podía quitarle el dolor. No podía deshacer lo que había sucedido ni hacerle comprender por qué ya no podía volar. Había muy poco que pudiera hacer. Excepto ofrecerle un lugar seguro. Y quizá haya algo profundamente humano en ello. Cada día nos encontramos con personas con las alas rotas. Puede que aún sonrían. Que sigan trabajando. Que sigan riendo. Que todavía parezcan fuertes. Sin embargo, no podemos ver los caminos que han recorrido, las heridas que llevan consigo, las pérdidas que han soportado ni las batallas que silenciosamente se libran en su interior. A veces podemos ayudar. Podemos ofrecer una mano, una respuesta, un camino a seguir. Pero a veces no hay nada que podamos arreglar. Excepto ofrecerles un lugar seguro. Un lugar donde no tengan que ...