La Elección Es Tuya
Se nos ha vendido la idea de que la felicidad es un destino, algo fuera de nosotros que debe ganarse, alcanzarse o adquirirse. Nos dijeron que, si estudiamos, trabajamos duro, formamos una familia, tenemos éxito y acumulamos posesiones o estatus, la felicidad llegará. Sin embargo, para la mayoría de las personas, no es así. O si llega, aparece brevemente, solo para desvanecerse otra vez.
La mayoría de nosotros hemos probado la felicidad en momentos: al enamorarnos, al alcanzar una meta, al comprar algo nuevo, al recibir reconocimiento o al sentirnos saludables y seguros. Estos momentos pueden sentirse poderosos, a veces durando días, meses o incluso años. Pero cambian. Las circunstancias cambian. Algo se pierde. Y la felicidad vuelve a sentirse fuera de alcance.
El error no está en disfrutar estos momentos, sino en confundirlos con la felicidad misma. El placer, la emoción, la salud y el éxito crean picos emocionales, no felicidad duradera. Si tu felicidad depende de algo fuera de ti, siempre será temporal y frágil, constantemente vulnerable al cambio y a la pérdida.
Un maestro Zen dijo una vez: “Cada mañana me hago una pregunta: ¿elijo ser feliz hoy o miserable? Mi día es simplemente la respuesta”. Simple, pero profundamente confrontante.
La felicidad no es una recompensa por una vida perfecta ni por tener las condiciones adecuadas en el momento. Es una decisión. No es negar el dolor, sino liberarse de ser controlado por él. Es elegir conciencia en lugar de resistencia, presencia en lugar de miedo, aceptación en lugar de comparación y significado en lugar de distracción.
Esta elección no es fácil. Vivimos sobre estimulados por el ruido, el miedo, las expectativas y la distracción constante. Por eso elegir la felicidad es solo el comienzo. Requiere trabajo interior diario, honestidad y valentía. Lo mismo sucede con el amor, la paz, la alegría y todo lo demás. Se cultivan desde dentro, no se encuentran afuera.
Para ser feliz, debes estar en paz. Para estar en paz, debes amarte. Y para amarte, debes dejar de intentar ser quien crees que otros esperan que seas.
Por lo tanto: ¿cuánto tiempo has pospuesto la felicidad, esperando que algo fuera de ti cambie? En cada momento se nos ofrece la misma elección: vivir atrapados en la lucha y la resistencia, o vivir libres en paz, alegría, amor y felicidad.
La felicidad no es el destino. Es la forma en que caminas, ahora mismo. La elección es tuya. Y si no eliges conscientemente, la vida elegirá por ti.
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Autor: Mauricio "Mao" Correa
Páginas Web: rutaauno.com
Blog de Artículos: rutaaunoblog.blogspot.com

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