El Año del Caballo
A medida que se abre el 2026, el Año del Caballo llega con un nuevo pulso. Donde el Año de la Serpiente (2025) se movía a través del silencio, el Caballo se mueve a través del aliento, el músculo y el horizonte. Este no es un año de transformación oculta. Es un año de expresión, de impulso y de dar un paso hacia la luz abierta llevando la verdad que fue formada en la oscuridad.
Si la Serpiente nos enseñó a soltar lo que ya no encajaba, el Caballo nos pide vivir con libertad dentro de lo que permanece. El Caballo no cuestiona su derecho a correr ni se disculpa por su fuerza, su presencia o su fuego. Y tú tampoco deberías. Este año nos invita a reclamar ese mismo permiso. A dejar de encogernos para encajar en viejas expectativas. A dejar de apagar lo que finalmente se ha vuelto claro dentro de nosotros. La libertad, la autenticidad y la singularidad ya no son ideas para contemplar, sino estados para encarnar.
El Caballo no se mueve desde la urgencia, sino desde la fuerza vital. La Serpiente reveló que la claridad nace en la quietud. El Caballo revela que la claridad se cumple en el movimiento. A veces la dirección no aparece antes del primer paso. A veces aparece porque fuimos lo suficientemente valientes para comenzar. La claridad no viene antes de la acción. Viene de la acción. Este año nos pide confiar en la acción alineada, un movimiento hacia adelante guiado por el ser profundo que descubrimos en las estaciones más silenciosas.
El Caballo también porta la corriente sagrada de la vitalidad. Este es un año que nos llama de regreso al cuerpo, a la respiración, a la fuerza, a la naturaleza y a la pasión. La mente puede seguir buscando certeza, pero el Caballo nos recuerda que la vida está hecha para ser experimentada, no solo entendida. Hay sabiduría en el movimiento, en el esfuerzo, en el viento contra la piel y en la simplicidad sagrada de sentirse plenamente vivo.
Sin embargo, el Caballo no es soledad. Corre con poder, pero recuerda la manada. Este año nos enseña a ser completamente nosotros mismos sin abandonar la conexión. A liderar nuestra vida sin necesitar permiso. La independencia y la pertenencia se vuelven aliadas cuando estamos firmes en quienes somos.
Si la Serpiente fue el año de volvernos honestos por dentro, el Caballo es el año de volvernos honestos en movimiento.
Si sientes el impulso, es porque la vida ya se está moviendo a través de ti. Si sientes el llamado, es porque la espera ha llegado a su límite. Este no es el momento de negociar con el miedo ni de retrasar por certeza. El movimiento es la prueba. La acción es la oración. Corre hacia lo que es verdadero, no porque sea seguro, sino porque está vivo. Porque el verdadero peligro no es moverse demasiado rápido. El verdadero peligro es permanecer fiel a una vida que tu alma ya ha superado, abandonado y dejado atrás en silencio.
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Autor: Mauricio "Mao" Correa
Páginas Web: rutaauno.com
Blog de Artículos: rutaaunoblog.blogspot.com

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