El Ruido Que Ya No Notamos
Vivimos rodeados de ruido, y sin embargo rara vez lo notamos. Conversaciones, tráfico, notificaciones, música, máquinas, un flujo interminable de sonido llena nuestros días. Desde el momento en que despertamos hasta que nos dormimos, algo siempre está hablando, llamando, exigiendo atención, haciendo ruido. Y cuando el mundo se aquieta, rápidamente volvemos a llenar el espacio.
El peligro más sutil no es el ruido en sí, sino nuestra adaptación a él. Nos hemos acostumbrado tanto a la estimulación constante que el silencio se siente extraño, casi incómodo. Ya no escuchamos el ruido porque nos hemos convertido en parte de él. Y cuando aparece el silencio, instintivamente creamos ruido para llenarlo.
Pero hay otra capa que solemos pasar por alto. Debajo del ruido externo existe otro aún más persistente: el ruido interior. Pensamientos que no descansan. Juicios que surgen sin ser invitados. Recuerdos que se repiten, futuros que se imaginan. Un diálogo interno constante que rara vez se detiene, incluso cuando todo a nuestro alrededor está en calma.
Aquí es donde nace el verdadero cansancio, no del mundo, sino de la incapacidad de salir de esta turbulencia interna. Llevamos el ruido con nosotros a donde vayamos. No nos perturba tanto la vida como el movimiento incesante dentro de nosotros mismos.
Y, sin embargo, más allá de todo esto, hay algo intacto. Una presencia silenciosa que no viene ni va. No depende de circunstancias, entornos ni condiciones. No se crea, se revela cuando todo lo demás se aquieta. Ese es el silencio que realmente buscamos.
El silencio no es la ausencia de vida. Es el espacio en el que la vida puede finalmente experimentarse sin distorsión. En el silencio, dejamos de perseguir la experiencia… y comenzamos a estar presentes en ella.
Redescubrir el silencio es redescubrirte a ti mismo, no la versión moldeada por el ruido, sino la que existe antes de él. Debajo de los roles, de las expectativas, del hacer constante, hay una quietud que siempre ha estado ahí.
El mundo puede seguir volviéndose más ruidoso. Pero algo dentro de ti no tiene que moverse con él.
Hay un lugar dentro de ti que permanece intacto, sin importar cuán ruidoso se vuelva el mundo. Ese lugar no es algo que debas crear. Es algo que debes recordar.
Ha estado ahí antes de cada pensamiento, debajo de cada emoción, esperando en silencio a que regreses… a casa.
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Autor: Mauricio "Mao" Correa
Páginas Web: rutaauno.com
Blog de Artículos: rutaaunoblog.blogspot.com

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