La ceguera de tener la razón
En el momento en que adquirimos la certeza de que vemos la realidad exactamente como es, quizá ya hayamos dejado de verla con claridad. Tal vez una de las mayores ilusiones de la mente humana sea creer que nuestra visión del mundo es el mundo.
Miramos la vida a través del lente de nuestra crianza, nuestras experiencias, nuestra cultura, nuestros miedos, nuestras heridas, nuestras creencias y nuestro condicionamiento. Y luego, en algún momento del camino, olvidamos que estamos mirando a través de un lente.
Confundimos lo que vemos con todo lo que existe para ser visto.
Y una vez que adquirimos la certeza de poseer la verdad, dejamos de buscarla.
Quizás esta sea una de las grandes dificultades de nuestro tiempo. Hablamos, pero rara vez escuchamos. Nos defendemos antes de comprender. Nos rodeamos de voces que confirman aquello que ya creemos y nos distanciamos de quienes lo cuestionan.
Pero una mente que ya no puede ser cuestionada tampoco puede seguir creciendo.
No tienes que estar de acuerdo con alguien para escucharlo. No tienes que abandonar tus creencias para considerar las suyas. Otra perspectiva no tiene por qué amenazar la tuya.
Simplemente abre otra ventana.
Y a través de esa ventana, quizá puedas ver algo que era invisible desde el lugar en el que te encontrabas.
Nuestras diferencias no son obstáculos. Pueden ser invitaciones a ver más.
A veces, otra perspectiva fortalece aquello que creemos. A veces, revela algo que nunca habíamos considerado. Y, en ocasiones, revela la verdad más difícil de todas: que estábamos equivocados.
Hay libertad en poder decir: «Eso no lo había visto antes». Eso no es debilidad. Eso es crecimiento. La sabiduría no consiste en saberlo todo. Consiste en permanecer lo suficientemente abiertos como para descubrir cuánto nos queda todavía por conocer.
Así que escucha. Especialmente cuando no estés de acuerdo. Escucha no para responder, defenderte o ganar, sino para comprender. Sostén profundamente tus creencias, pero nunca con tanta fuerza que ni siquiera la verdad pueda cambiarlas.
La persona que está frente a ti quizá no posea toda la verdad. Pero tú tampoco la posees.
Quizás cada uno de nosotros se encuentre ante una ventana diferente, contemplando el mismo cielo infinito.
Afloja la necesidad de tener la razón. Vuelve a sentir curiosidad. Abre otra ventana. Permite que entre otra luz. Puede que no cambies aquello que crees. Pero quizá finalmente logres ver más allá de los límites de lo que alguna vez creíste posible.
Y quizás el despertar comience en el momento en que dejamos de necesitar que la realidad encaje dentro de los límites de nuestro propio punto de vista y comenzamos a reconocer los patrones ocultos que moldean no solo la manera en que vemos la vida, sino también la manera en que la vivimos.
Porque cuando cambiamos el lente a través del cual vemos la vida, abrimos la posibilidad de cambiar la vida que vemos.
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Autor: Mauricio "Mao" Correa
Páginas Web: rutaauno.com
Blog de Artículos: rutaaunoblog.blogspot.com

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