Final del Año 2025

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A medida que el 2025 llega a su fin, el Año de la Serpiente, en el calendario chino, deja tras de sí una huella silenciosa pero inconfundible. No fue un año de velocidad ni de espectáculo. Fue un año de profundidad. De movimiento interior. De transformación sutil que muchas veces pasó desapercibida, pero se sintió profundamente.

La Serpiente enseña la renovación a través de la liberación de aquello que ya no encaja. Muda su piel no porque esté rota, sino porque ha crecido. Y este año nos ha pedido hacer lo mismo. Notar aquello que se ha vuelto demasiado estrecho. Soltar lo que ya no nos sirve. Las identidades, hábitos, relaciones y creencias que alguna vez nos protegieron, pero que ahora nos limitan. El crecimiento no nos pidió convertirnos en alguien nuevo. Nos pidió dejar de cargar con lo que ya no encajaba.

Este año también nos desafió a movernos con intención y no con urgencia. La Serpiente no se apresura. Se mueve con precisión, solo cuando el movimiento es verdadero. En un mundo adicto a la velocidad, el 2025 nos invitó a desacelerar. A actuar desde la claridad y no desde la ansiedad. A preguntarnos, una y otra vez, si nuestras acciones eran esenciales o simplemente impulsadas por la lealtad, el miedo, el hábito o lo que resultaba familiar.

Fue un año para cultivar la sabiduría interior, aunque esta habló en voz baja. La Serpiente escucha más de lo que habla. Busca guía hacia adentro en lugar de validación hacia afuera. Muchas de las respuestas que buscábamos ya estaban presentes, esperando bajo el ruido. Este año nos enseñó que la comprensión no surge de hacer más, sino de escuchar más profundamente.

La transformación durante un Año de la Serpiente rara vez es dramática. Se despliega como un proceso bajo la superficie. Un cambio de prioridades. Una mayor honestidad con uno mismo. Un cuerpo que ya no tolera lo que antes parecía normal. Estos cambios tal vez no fueron visibles para otros, pero fueron inconfundibles en el interior.

La Serpiente también porta el lenguaje ancestral de la sanación y la renovación. Reparación emocional. Regulación del sistema nervioso. Volver a aprender a sentirse a salvo en el propio cuerpo. La sanación verdadera no se apresura. Se revela cuando dejamos de ignorar aquello que pide cuidado, atención y amor.

Al dar el paso hacia un nuevo año, la invitación profunda del 2025 permanece. No forzar el cambio, sino vivir en alineación. Moverse menos, pero moverse con verdad. Hablar menos, pero hablar con honestidad. Cargar menos, pero cargar solo lo que importa.

El Año de la Serpiente nos recuerda esta verdad sencilla: la transformación no sucede a través de la presión, sino a través de la presencia. Y la presencia comienza en el momento en que dejamos de resistir la sabiduría silenciosa que ya se mueve dentro de nosotros.

Feliz Año Nuevo 2026!!!

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Autor: Mauricio "Mao" Correa
Páginas Web: rutaauno.com
Blog de Artículos: rutaaunoblog.blogspot.com

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